El curioso sonido de los colosos de Memnón

El curioso sonido de los colosos de Memnón

La mañana era increíblemente cálida. Sabía que nos esperaba un día entero de descubrir nuevos sitios alucinantes.

Muy cerca del río Nilo, se encuentran estas dos gigantescas estatuas. Su función era la de de dar entrada a los tres pilonos del complejo funerario de Amenhotep III. La construcción se hizo en vida del faraón. En su época, fue el templo más grande y opulento del antiguo Egipto. Hoy apenas queda nada de ese templo, ya que las inundaciones provocadas por el río Nilo terminando destruyendo sus cimientos. Hoy sólo quedan estas dos gigantescas estatuas, que siguen observando a la civilización desde sus 18 metros de altura.

Nada mas bajar del autobús, con aire acondicionado a nuestras espaldas, una cortina de fuego nos atraviesa mientras bajamos. Mínimo había 40 grados fuera.

Nada mas pisar el suelo y mirar arriba, la altura de las estatuas te sobrecoge. Aun con el sol de frente y el calor asfixiador, notas algo increíble. Estas allí. 3400 años antes, vivió Amenhotep III, y aun está aquí, con nosotros, en forma de estos dos colosales monumentos.

Es importante mencionar que se cree que originalmente ambas estatuas fueron idénticas, excepto por las inscripciones de la base. Dice la leyenda que en el año 27 a.C un terremoto derribó parte de uno de ellos, y que a partir de entonces el coloso empezó a «cantar» , algo parecido a un silbido o soplido, todas las mañanas, hasta que a principios del siglo III el emperador romano Séptimo Severo mandó reconstruir la estatua y así, consiguió silenciarla. Varios historiadores también lo oyeron y documentaron este hecho. El fenómeno se hizo tan famoso que varios emperadores romanos quisieron acercarse y comprobarlo por ellos mismos.

La explicación principal que se dio es que al cambiar la temperatura, justo al amanecer, las gotas de rocío depositadas en la estatua se evaporaban, y al salir por las fisuras del coloso producían el curioso sonido. Por ello, una vez se restauró la estatua, se taparon esas grietas y se dejó de escuchar el sonido. Pero esto nunca se comprobó.

La otra explicación, apunta a que el sonido pudo producirse debido a la vibración en el pedestal al caminar las personas por la base.

Pero la explicación más fantástica dice, que al reformar la estatua dañada, esta dejó de cantar porque ya había cumplido su función, que era la de ‘avisar’ de su estado para que pudieran repararla, y así poder continuar existiendo ambas. Por el resto de la eternidad.

Durante los siglos XVIII y XIX, muchos siglos después, ha habido reportes de viajeros que aseguran haber oído el canto, aunque estos testimonios no son totalmente convincentes.

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