Algunos personajes de Toy Story: sus mejores momentos.

Algunos personajes de Toy Story: sus mejores momentos

Desde que en 1995 descubrimos la primera película de Toy Story, con Woody y Buzz como (casi) los únicos protagonistas, los personajes se han ido sumando en cada nueva entrega, regalándonos nuevos e inolvidables momentos como los de la vaquera Jessie (Toy Story 2) o el osito de peluche Lotso (Toy Story 3). Para mí, como buena niña de los 90, me impactó profundamente la «nueva tecnología» con la que está construida esa primera película; de repente pasamos de ver largometrajes con los típicos dibujos a mano a los que nos tenía acostumbrados Disney, a sumergirnos en una realidad con infinitas posibilidades, donde no sólo intervenían artistas y dibujantes, si no también científicos e ingenieros. Un nuevo mundo aún por explorar se estaba abriendo de la mano de Pixar.

Los personajes al final son los que le dan «vida» a la historia, y nunca mejor dicho. Aunque sólo son juguetes, y están hechos por ordenador, los animadores fueron capaces de conferirles personalidad, vivencias y sentimientos; algo bastante complicado si se tiene en cuenta que la tecnología por ordenador de la época aún no daba para expresar gestos o expresiones faciales demasiado concretas. Por eso debían imprimir desde el primer momento en los personajes un carácter, una motivación y una historia digna de contar. Y así lo hicieron.

Por eso quiero recordarlos, a mi particular manera, a través de éste post. Cada uno aportó algo en mí. Y aunque suene algo cursi, volvieron a despertar en mí las ganas de seguir soñando. De seguir adelante.

Algunos de los mas míticos y recordados son:

Woody

El personaje principal desde el inicio de las pelis, favorito de Andy desde la guardería. La trama empieza cuando llega a escena Buzz Lightyear y su posición de favorito se ve amenazada. Es un personaje con muchos matices y carisma al que los celos le ciegan en la primera peli y acaba siendo, como el mismo solloza, un «juguete perdido» en la gasolinera Dinoco.

Otra escena memorable después de la de la canción «Hay un amigo en mí» en la que se ve a Andy jugando con él por toda la casa, es la escena final donde enciende el cohete al que está pegado Buzz y los dos vuelan hasta el coche de Andy. «Buzz, estás volando» «Esto no es volar. Es caer con estilo..» -le contesta Buzz.

                                                                                                         

Buzz Lightyear

Uno de los primeros y más memorables momentos, es la escena de “¿ves el sombrero? soy la señora Nesbitt” cuando Buzz se emborracha tomando el té en casa de Sid. Ésto ocurre después de ver su anuncio en la televisión, cuando descubre que es un juguete e intenta volar hacia la ventana para demostrarse a sí mismo que todavía es un guardián espacial.

En Toy Story 3, después del reseteo de Buzz y de que se vuelva en contra de sus amigos, éstos vuelven a pulsar el botón más tiempo de lo debido dejándolo en ‘modo agente espacial flamenco’ lo que provoca situaciones rocambolescas como cuando coge a su amada Jessie y se pone a darla unos meneos aflamencados. 

                                                                                                       

Jessie

La adorable y genial vaquera con la que Woody se encuentra en Toy Story 2 me parece un personaje muy bien planteado, ya que a Woody parecía desubicado en un mundo de guardianes espaciales y juguetes de Mattel. Para ser uno de los principales, debía de tener algo más de historia. Y gracias a Jessie él descubre que no sólo es parte de una valiosa colección de juguetes del oeste, si no que además es el protagonista del programa infantil «El rodeo de Woody» que Jessie le muestra. A su vez, la historia de ella es cuanto menos desgarradora, en la emotiva canción «cuando me quería» se deja ver lo que ha tenido que pasar para llegar donde está. A quién no se le ha escapado mínimo una lagrimita en éstas escenas.

                                                                                                         

Bo Peep

La primero adorable pastora (Toy Story) da paso a la increíble y fortalecida Bo que reaparece en Toy Story 4, que nada tiene que ver con sus primeras apariciones. Acostumbrada a vivir en la calle y sin depender de ningún niño, ella y sus ovejas han salido adelante y se han hecho a sí mismas, después de todo el tiempo sin saber de ellas en las anteriores entregas. De hecho, muestra a Woody una nueva forma de vida que él no contemplaba y al final decide quedarse con ella. Para mí es todo un referente y me la compré nada más ver la cuarta peli.

                                                                                                         

Slinky

Fiel compañero de Woody, el perrito-resorte es el que menos duda cuando le acusan de intentar matar a Buzz en Toy Story y siempre está ahí para apoyarle.

Una de sus escenas más tristes donde se le ve con el corazón roto, es cuando piensa que Woody está detrás de la desaparición y destrucción de Buzz, porque había sido el único que aún confiaba en él.

Rex

El tiranosaurio menos mortífero y más simpático de la historia siempre nos hace reír con sus ocurrencias y su ingenuidad.

Su mítica frase: «No sabes cuánto me alegro de que no seas un dinosaurio» cuando conoce a Buzz, el nuevo, dice todo de su forma de ser. Es uno de mis favoritos sin duda.

                                                                                                           

Ham

La hucha de cerdito es el personaje con más sentido común e inteligente, además de sarcástico. En las historias de Andy cuando juega, hace el papel de villano como ‘doctor chuleta de cerdo’, aunque en la realidad, es el mejor amigo del señor patata.

Al principio anuncia la llegada de los nuevos juguetes de Andy y desconfía cuando Woody finge estar con Buzz utilizando su brazo. «Aquí hay gato encerrado…» -suelta.

                                                                                                         

Señor patata

Gruñón, caprichoso y cínico, el primero que suele estar en contra de Woody, aunque en el fondo le tenga aprecio. Tiene escenas intentando hacer gracia como la de «Eh Ham mira, soy un Picasso» a lo que el cerdo le contesta «Ah, no me importa». Él no se deja intimidar y le contesta «Eres un cerdo inculto».

                                                                                                       

«This isn’t flying. This is falling with style»

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